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.:: Varios | Prensa

Guillermo dos Santos Coelho
1 de Noviembre de 2010


Fue una figura clave en la madurez del tecno pop de los 80, aunque ahora prefiera un perfil más bajo y la experimentación, antes que la música para las masas que ayudó a definir. Alan Wilder pasó 15 años con Depeche Mode, influencia británica vital en el mundo de los sintetizadores y el sampler. Y llega a la Argentina con su proyecto solista, Recoil.

Wilder fue tecladista, programador y –sobre todo- creador de sonidos en Depeche Mode, en especial en el tríptico imprescindible de la banda: Music for the masses, de 1987, Violator, de 1990, y Songs of faith and devotion, de 1993. Ya había estado en el país con el grupo en 1994, meses antes de irse cansado de las peleas y el “poco reconocimiento”. Hoy admite que podría volver a trabajar con sus ex compañeros y tiene un recuerdo “algo vago” de ese recital en el estadio de Vélez: “Fue extenuante, el final de una gira muy, muy larga. Supongo que todos estábamos un poco contando los minutos, pero el concierto fue grandioso”, recordó en diálogo con Clarín desde California.

La recopilación Selected, que presentará en el país esta semana, muestra a Wilder como un arquitecto sonoro para voces invitadas. El show, en el que comparte escenario con Paul Kendall, es un espectáculo multimedia donde películas se enlazan con la música de laptops y sintetizadores. Y que se llama, apropiadamente, “Una hora extraña”.

Recoil no es formalmente una banda y el show no es tanto un concierto como una presentación audiovisual…

Hacemos algunas cosas en vivo, pero la mayoría es preelaborada y el video es una parte muy fuerte del show. Creo que la música, incluso sin ellas, te hace pensar en imágenes. Son casi mejores en tu imaginación, pero en los shows prefiero que las haya. Para las películas, le di las canciones a gente talentosa y disfruté el proceso, el mismo que cuando trabajo con música: llamar a gente para que contribuya y luego unir todo.

Electrónica que puede ser muy experimental o incorporar el blues. ¿Cómo definir a Recoil?

Es difícil. Es un reflejo de la diversa música que me gusta. Una combinación de electrónica y gospel, blues, y también música clásica, avant garde, música que puede sonar oscura y atmosférica. Y el proceso de crear la música es siempre bastante instintivo en mí. Es natural, haciendo las cosas sin pensar demasiado. Todo lo que tengo que hacer es confiar en el proceso, confiar en mi método. Y sé que al final va a tener el sonido de Recoil, sea lo que sea.

Los discos de “Lo mejor de…” suelen ser consecuencia de un alto para ver hacia dónde se va (como fue “Catching up with”, en 1985, para Depeche Mode). O un balance, o una despedida. ¿Cuál de esas opciones es Selected? ¿O ninguna de las tres?

No es un adiós. Creo que es más como “Catching up”, supongo, para gente que no conoce lo que es Recoil. Esa fue la idea que Mute me trajo en busca de atraer gente con cierta rapidez. Y salir de gira es también una manera de hacerlo. Este proyecto ya va por los 25 años y hay un montón de gente que puede no saber de él. Así que estamos tratando de poner a la gente al corriente. Y es muy divertido. Para mí es más divertido de lo que pensé que sería. Mirar hacia atrás y ver qué se ha hecho para representarlo de otro modo. En algún sentido es casi como un nuevo disco. Los shows en vivo, la música en vivo, es casi como una nueva obra musical.


¿Cuál es el rol de Paul Kendall? ¿Por qué decidió salir de gira con él?

Nos conocemos desde hace mucho, cuando aún estaba en Depeche Mode y él ayudaba y solía trabajar en la discográfica Mute. Simplemente nos llevamos muy bien y creo que tiene un montón de buenas ideas. Y es muy paciente. Sus ideas son muy diferentes a las mías. Viene de un ambiente diferente, no es un músico entrenado, es más como un diseñador de sonido. Y tiene un modo diferente de pensar la música. Así que cuando estoy preparado para empezar con alguna idea puedo decirle a Paul: ¿Qué intentarías con esto, algo en lo que yo nunca haya pensado? Así trabajamos juntos: nos complementamos el uno al otro.

¿No extraña los grandes escenarios, los estadios? Tocar la batería…

En realidad sí extraño tocar la batería. Eso sería divertido, quizás debería hacerlo con Recoil… Yo disfrutaba estar de gira y aún lo disfruto. No extraño los grandes estadios demasiado, pero el proceso entero de estar en la ruta, actuar, conocer gente, me gusta un montón. Deseé haberlo hecho más con Recoil pero por un tiempo largo no quise hacerlo porque quise tener una familia. Pero ahora es divertido estar afuera de nuevo y hacerlo.

En Depeche Mode trabajaba sobre los demos de Martin Gore. ¿Cómo compone para Recoil?

Algunas veces puede ser frustrante porque no sé por dónde comenzar, la canción tiene que evolucionar en su tiempo… No me siento con una guitarra como hace Martin y encajo acordes y letras. Puedo pasarme días en el estudio intentando con sonidos y loops y terminar en ningún lado. Y puedo terminar muy frustrado en ese momento. Pero a menudo algo aparece y la atmósfera surge y entonces tenés toda clase de ideas que a su vez se convierten en el foco de una canción. Es un enfoque muy diferente al de Depeche Mode. La principal diferencia entre DM y Recoil es esa: el punto de partida.

Cuando dejó Depeche Mode muchos pensaron que había nacido un gran productor. Pero salvo por Nitzer Ebb o Recoil en sí mismo no siguió ese camino. ¿Por qué?

La razón principal es que ser un productor no se trata solamente de hacer buena música. Si lo fuera, hubiera hecho mucha más producción con otra gente. Pero normalmente, lo que le pasa a un productor es que se convierte en un mediador, en un árbitro, especialmente si uno es productor de una banda. Se ve envuelto en política y diplomacia, en todos los problemas internos, los problemas de comunicación entre cada músico. Tenés que convertirte en un referí. Y eso es exactamente por lo que dejé Depeche Mode. No quise estar en esa situación donde la política te aleja del proceso creativo. Por eso es que ser un buen productor no es exactamente lo que quiero ser. Disfruto produciendo música, es así.

Pero la música propia..

Sí…o música sin complicaciones.

Por aquí pasaron hace poco, y con mucho éxito Depeche Mode, Pet Shop Boys y otros. Camouflage tocará en unas semanas. ¿Por qué cree que fascina el tecno con raíz en los 80?

Buen interrogante. Realmente no lo sé, y es algo que parece atravesar toda Sudamérica. Estuvimos en México y no se pasaba nada que no fuera música de los 80. Música pop, tecno pop, la que sea. Y parece ser lo mismo en Chile y en Perú, quizás. No lo sé, a lo mejor es porque tienen que pasar 20 años para que la música vuelva a estar de moda. Y ahora es tiempo de los 80.

Este año volvió a tocar un tema con su ex banda en un show benéfico. ¿Depeche Mode es una puerta cerrada?

Creo que siempre hay una posibilidad de hacer algo con Martin, o quizás Dave, pero no me van a ver reuniéndome a la banda. Eso no va a ocurrir. Pero uno nunca sabe, quizás un remix o una colaboración, algo así… Eso es posible.

Recoil actuará este jueves en Capital (en Niceto Club), el viernes en Rosario (Willie Dixon) y el sábado en Córdoba (Pajas Blancas)

 

 

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